Sigmund Freud una vez comparó al chiste con un sacerdote disfrazado de civil que anduviera de travieso casando repentinamente a gente en la calle.

Esa imagen, con la que Freud expresó como dos ideas aparentemente inconexas de repente se unen, se relacionan y producen risa, puede también ser una metáfora de cómo el arte de pronto encuentra vínculos entre dos realidades paralelas, y aparentemente distintas.

Una fotografía, una gorra, una camiseta, unos “botones” publicitarios y un afiche son la mano traviesa con la que el “cura casamentero de Freud”, en este caso el artista costarricense José Campos, unió en lúdico matrimonio a una panadería de Barrio Los Ángeles, en pleno centro de San José, con las transnacionales de comida rápida.

El Financiero, 3 de abril del 2006

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