El San José que los costarricenses acostumbramos transitar a diario no sería el mismo si lo observáramos con detenimiento. Nuestra capital no es una ciudad que despierte un “amor a primera vista”, y Costa Rica, más que un país de ciudades, es un país de barrios. Encontramos en su arquitectura y costumbres, detalles del pasado que se mezclan con las nuevas tendencias, para así fortalecer una identidad costarricense forjada con el paso del tiempo.

Con esta serie fotográfica llamada “Detalles Ocultos de un Paisaje Urbano”, pretendo extraer y mostrar esas pequeñas piezas que no observamos pero que están ahí; en la arquitectura, en la cultura gráfica, en nuestros trabajos-tradiciones (nuestra gente) y en nuestras escenas nocturnas. Piezas que nos caracterizan como costarricenses con nuestro estilo de vida, y que además definen ese lugar que llamamos “ciudad” donde vivimos; San José.

“…En ese sentido, uno ama su ciudad –que es como una patria chica- porque en ella encuentra asiento a su ser, eso tan indefinible que llevamos dentro y que halla expresión en las cosas que nos rodean.”
(Johnny Vargas Durán)