Se apagó una luz…

Ayer miércoles 22 de enero del 2014, los colores del cielo durante el atardecer me hicieron subir al techo de mi casa en búsqueda de obtener algunas fotografías recordando mi experiencia del 31 de diciembre anterior. La sesión fue más corta y más «al grano», como resultado quedó esta panorámica, y esta otra.

Ya van tres años…

Hace un año escribí en mi sitio por primera vez sobre mi padre y su influencia en un aspecto específico de mi vida. Ha pasado un año más desde que Carlos Eduardo Campos Monge dejó este mundo y a pesar de su ausencia física, su legado continúa vigente. Después de su partida fue difícil retomar todos esos proyectos personales y profesionales que significan tanto para alguien como yo pero que en esos momentos de dolor y de confusión no significan nada. Con el paso del tiempo uno se da cuenta que la vida continúa y que mejor manera de hacerlo …

Dos años sin el viejo

Hoy hace exactamente dos años mi padre, Carlos Eduardo Campos Monge, dejó este mundo a la edad de 64 años. Fue él quien me heredó el amor por las artes, empezando con el dibujo y la pintura que luego pasó a ser el diseño y la fotografía que me dan de comer en estos días. Tuve la inmensa fortuna de contar con él cada vez que un nuevo proyecto pasaba por mi cabeza y necesité una opinión, información sobre equis (o cualquier) tema o simplemente su compañía.

Legados

Las emociones que transmite un libro varían de acuerdo a cada persona, mi padre, por ejemplo, siempre fomentó la lectura en mis hermanos y en mi; un libro, una revista, o un simple recorte de periódico como regalo, fueron una parte importante de nuestra relación. Con el paso del tiempo él mismo se convirtió en nuestra fuente informativa más confiable. En ese recorrido que se inicia al abrir un libro, podemos encontrar mucho más de lo que prometen el autor y la portada, las páginas pasan de ser mero soporte del texto y se transforman en escondite de los recuerdos …